Vamos por otra Buenos Aires
por Raúl Sánchez, coordinador de Comunarte

     

No podemos resignarnos a creer que Buenos Aires va a vivir siempre en medio de la inestabilidad institucional.
Desde 1996 en adelante, cuando la Ciudad empieza a ser autónoma, tres Jefes de Gobierno resultaron electos, uno de ellos terminó su mandato anticipadamente con un juicio político, otro está actualmente procesado y con la Legislatura de la Ciudad a punto de crear una comisión investigadora, y el otro Jefe de Gobierno fue electo Presidente y se tuvo que ir en helicóptero de la Casa Rosada en medio de una represión y estallido social generalizado.
Olivera y Telerman (Vicejefes de Gobierno de De La Rua e Ibarra respectivamente) asumieron en situaciones de relativa emergencia y sorpresa; ninguno de los dos pudo revalidar en la urnas el mandato y hoy ninguno de los dos tiene siquiera responsabilidad política, ni legislativa ni ejecutiva. Pasaron sin pena ni gloria.
¿Es posible pensar la política de Buenos Aires, sin autoridades que terminen con escándalos?
¿Cuántas veces hablamos de los feudalismos de las provincias del interior, pero alguna vez nos miramos en el espacio de la Ciudad de Buenos Aires?¿Alguna vez nos daremos cuenta que el sistema político de la Ciudad debe discutirse en serio?
Tenemos una Constitución que se cumple en parte; un presupuesto de gastos y recursos que se aprueba todos los años en los tiempos previstos constitucional y legalmente pero sufre ampliaciones, reducciones y modificaciones durante todo el año; infinidades de leyes que apenas si son conocidas por las ciudadanas y ciudadanos; y muchas otras que ni siquiera se cumplen, como la Ley de Comunas.
¿Alguna vez, nos preguntaremos si esta es la Ciudad en la que queremos vivir?
¿No estaremos siempre eligiendo zanahorias que nunca concretan nada y nos hacen retroceder en lugar de avanzar?
¿Cómo es posible que en nuestra Ciudad, que cuenta con un presupuesto anual de $19 mil millones de pesos, cerca de 2 mil personas vivan en situación de calle, crezca la mortalidad infantil, existan escuelas sin gas, los hospitales públicos no tengan insumos y el déficit de viviendas sea de casi cien mil unidades mientras crece la construcción de torres y complejos edilicios?
En las respuestas a estas preguntas vamos a ir encontrando el camino para construir otra Buenos Aires, con más humildad, solidariamente, en el camino de la democracia, el trabajo y la justicia social.